Envíanos un mail

Zaragoza

Madrid

Evita demandas: Así debes usar la IA legalmente en tu empresa

La trampa invisible: cuando la inteligencia artificial pone en peligro tu empresa

Piensa un momento en esto: ¿cuántas veces has confiado información sensible de tu negocio a una herramienta de inteligencia artificial sin preguntarte ni una sola vez a dónde va a parar? ¿Crees que los datos de tus clientes están tan a salvo como imaginas? ¿Sabrías explicar, delante de un juez, cómo llegaste a cada decisión automatizada? Cuando la tecnología avanza tan rápido que ni la ley ni tu equipo parecen poder seguirle el ritmo, la incertidumbre se instala en los despachos, y en la mente.

No exageramos. La mayoría de con los que tratamos cada semana anteponen la innovación a todo: quieren agilidad, quieren diferenciarse, quieren resultados. Pero pocos han comprendido que el punto de dolor ya no está en saber si la inteligencia artificial es útil, sino en saber si es segura y legal.

Si pones en marcha IA generativa en tu empresa sin blindarte frente a las grietas legales, te juegas mucho más de lo que imaginas: la confianza de tus clientes, tu reputación, tu patrimonio y, sí, tu futuro. Nadie está exento de tropezar, y ese “esto solo le pasa a las grandes tecnológicas” es la cortina de humo detrás de la que demasiadas empresas medianas y pequeñas han caído ya.

Quizá lo que nadie te ha dicho hasta ahora es que resolver este problema no es cuestión de tener miedo: es cuestión de elegir bien, de pensar antes de pulsar el botón de “aceptar términos y condiciones”. Aquí van las preguntas que deberías formularte antes de avanzar un paso más con la inteligencia artificial en tu empresa.

El origen de la inquietud: ¿por qué la inteligencia artificial puede poner en jaque tu empresa?

La explosión de la IA generativa está en la portada de todas las revistas de negocio y en cada reunión de comité. ChatGPT, Gemini, Copilot, Midjourney… Da igual el nombre, lo importante es que la mayoría de estas plataformas procesan, recopilan y muchas veces reutilizan los datos que tú mismo les proporcionas. Hasta aquí, nada nuevo. Lo complejo llega cuando esos datos son confidenciales, propiedad de terceros, van acompañados de información financiera, personal o simplemente discriminatoria —y acaban siendo usados para entrenamiento o en outputs que escapan de tu control.

¿Tan grave es la exposición? Ricardo Oliva lo afirma sin temblar: los riesgos legales se multiplican cuando la empresa carece de una política clara, de formación, y de un marco de compliance que regule cada punto de contacto con la IA. Puedes ganar agilidad con una IA bien gestionada, pero perderlo todo si los términos de uso permiten a la plataforma hacer lo que quiera con tus datos. Y eso puede pasar con el correo, con mensajes internos, incluso con información subida por accidente.

La legislación europea —y otras en el mundo— avanzan sobre una idea nueva: no solo el programador o el fabricante es responsable, también lo es el usuario profesional. Si eres directivo y tomas decisiones sobre IA, nunca antes una omisión pudo costarte tanto. Nadie podrá alegar desconocimiento: las normas, aunque aún en desarrollo, existen y van a entrar en vigor. Puedes estar preparado, o confiar en la suerte.

Quien te guía en este podcast: Presentación de los invitados

Este episodio de Directivos Seguros tiene algo que marca la diferencia. Es una conversación entre voces que pisan empresa cada día y que no esconden la cara ante los problemas de siempre —ni ante los nuevos.

Ricardo Oliva, Abogado y Director de Algoritmo Legal, experto en derecho tecnológico, es ese consejero incisivo capaz de desenredar los dilemas legales más complejos de la inteligencia artificial con pragmatismo y claridad. En cada conversación, aporta esa visión serena pero contundente que permite al directivo entender dónde está el riesgo y cómo anticiparse antes de que explote.

Fernando Cordón, CEO de Cordón Seguros, conoce la trastienda de los riesgos. Sabe, por experiencia y por vocación, que las compañías no se hunden por grandes tormentas, sino por pequeñas grietas que pasan desapercibidas. Su visión integra la prevención, el seguro y la gestión inteligente de los datos.

David Pascual, CEO de CXecutives, no necesita forzar la empatía. Es el tipo de líder que traduce la inquietud del empresariado en preguntas para expertos, y que ha visto la evolución de la inteligencia artificial de cerca, con los miedos y las oportunidades que han traído consigo.

No podría haber mejores compañeros de mesa para dar respuesta al dolor de una empresa que quiere avanzar, pero no terminar pagando el precio de avanzar demasiado rápido.

Y el problema, ¿cuál es? Si la IA generativa puede exponerte a demandas y sanciones, ¿cómo puedes protegerte sin perder el tren de la innovación?

Nadie quiere paralizar su compañía por un miedo abstracto. El verdadero problema es que la inteligencia artificial no distingue entre lo que es confidencial y lo que debería permanecer privado: tú eres responsable de lo que subes, lo que permites analizar y lo que genera. Si tu equipo mete información sensible en el prompt de una IA, puede que, sin saberlo, ya hayas cedido ese dato para que otro lo reaproveche, lo analice o, peor, lo venda.

La legislación —como recuerda Ricardo Oliva— apunta en tres direcciones: los datos personales, la propiedad intelectual y la transparencia. Las demandas llegarán por no proteger suficientemente los datos (piensa en emails comprometidos, información salarial, secretos industriales), por utilizar contenido protegido (textos, imágenes, vídeos, código) sin respetar los derechos de autor, y por no informar de que los outputs o decisiones provienen de una IA y no de una persona.

El problema no es solo técnico, es humano. Decenas de empresas están siendo investigadas —y sancionadas— por no controlar qué información sale del equipo y termina reentrenando a una IA global. Una vulnerabilidad silenciosa, que empieza siempre con una actitud de confianza excesiva: “esto no lo usa nadie, solo lo tengo yo”.

La solución práctica: cómo gestionar la IA en tu empresa para dormir tranquilo

Olvida los manuales de miles de páginas. La protección legal frente a la IA tiene el sabor de los buenos hábitos, de la cultura, de la gestión consciente y del asesoramiento experto. La receta no se basa en software, sino en sentido común.

Nada de pánico. Atiende los pasos para transformar el riesgo invisible de la IA en una oportunidad segura:

  1. Política interna de exclusión: Pon límites claros: ¿De verdad necesitas subir ese fichero con facturación y datos personales a tu chatbot favorito? Es el momento de crear, negro sobre blanco, una política de exclusión: descríbelo, compártelo y haz que todos entiendan que hay tipos de información que jamás pueden ser introducidos en una IA externa. En esa lista deben estar: secretos de empresa, bases de datos de clientes, información financiera, datos personales y cualquier marca registrada o contenido con derechos de autor.
  2. Formación real, no teórica: No se trata de una charla cada 18 meses. Los equipos deben entender —y repetir mentalmente— qué supone compartir datos con una inteligencia artificial. Un solo despiste puede costar la confidencialidad de años de trabajo. Recomienda a tu equipo que no utilice información privada ni imágenes personales en los prompts, y mucho menos datos que puedan identificar a empleados, proveedores o clientes.
  3. Clasifica tus herramientas en función del riesgo: El medidor de “aptitud para el trabajo” de una IA no puede ser el mismo para todos. Haz una lista: herramientas de uso libre (sin datos sensibles), herramientas restringidas (solo para determinados perfiles y tareas), y herramientas prohibidas (no cumplen con tu expectativa legal). Mantén actualizada la lista y compromete a tus responsables tecnológicos y de privacidad a revisarla cada cierto tiempo.
  4. Mantén registros claros: la trazabilidad como escudo: La transparencia no es sólo para cumplir reglamentos, sino para proteger tu marca. Lleva el registro de todos los contenidos generados por IA: etiqueta la información, describe cuándo y cómo fue utilizada, y qué fuentes incluyó. Las demandas suelen venir por outputs que nadie puede rastrear hacia su origen. Tu empresa debe poder mostrar en todo momento qué información es sintética y cuál es real.
  5. Revisa los contratos y exige cláusulas sólidas: Nunca sabes qué hará tu proveedor tecnológico con los datos, a menos que lo pactes por escrito. Negocia contratos donde quede claro: el proveedor no puede reclamar derechos sobre los outputs finales de tu empresa, no debe reentrenar con tus datos sin tu consentimiento, y si hay una reclamación legal sobre propiedad intelectual o filtración de datos, debe responder y resarcir. Incluye también la prohibición de compartir identificadores biométricos salvo consentimiento explícito, y garantías sobre la seguridad en el tratamiento de información.
  6. Solicita garantías contra software abierto: Si usas modelos basados en software libre, exige que tu proveedor cumpla todas las condiciones de la licencia. El hecho de que algo sea “abierto” no implica que puedas aprovecharlo para fines empresariales sin límites. Lee las condiciones, cita al creador cuando sea obligatorio, y nunca utilices código sin verificar con tu asesor legal.
  7. Supervisión humana: la última línea de defensa: La IA es el copiloto, nunca el piloto. Antes de publicar, difundir o utilizar cualquier output de la IA, revisa manualmente los resultados. Integra la experiencia humana, ajusta, revisa y corrige. La ley —y la ética empresarial— exigen saber cómo se ha creado cada contenido y dónde termina la intervención humana.
  8. Transparencia total con clientes y usuarios: Si tu empresa utiliza imágenes generadas, vídeos manipulados o deepfakes, informa siempre. El nuevo Reglamento de IA obliga a etiquetar todo contenido sintético y notificarlo a los usuarios. Que nadie pueda alegar engaño o falta de información.
  9. En tu seguro, exige cobertura por incidentes derivados de IA: Cuando contrates el seguro, detalla las condiciones: que incluya incidentes de filtración de datos, usos indebidos o sanciones derivadas del uso de IA. Un corredor eficiente te pedirá datos, pero tú debes garantizar que la información no será subida a modelos externos ni compartida sin control.
  10. Solicita revisión humana ante errores o sesgos automáticos: Si un programa de IA rechaza una póliza, una solicitud o asigna un riesgo por error, pide revisión manual, solicita la verificación y mantenlo todo documentado. Los errores de la IA pueden costarte clientes, dinero y reputación. No dejes que un algoritmo tome la última palabra.

 

Deepfakes y su peligro: la autenticidad en juego

¿Has pensado lo que pasaría si alguien coge tu cara y genera un vídeo donde tú, supuestamente, tomas decisiones, cierras contratos o reconoces errores que jamás has cometido? El universo de los deepfakes no es ciencia ficción ni patrimonio de grandes celebridades. En los seguros, en los despachos, en el marketing; cada empresa puede ser víctima de una suplantación hiperrealista creada por IA.

Las medidas que indicamos no buscan paralizarte, solo devolver el control. Todo uso de imagen, voz o identidad debe estar autorizado, informado y registrado. Si tu empresa crea deepfakes para campañas, notifica siempre, etiqueta, y mantén la reputación por encima de la viralidad. Las sanciones por suplantación y manipulación pueden llegar tan rápido como el vídeo que recorre las redes.

No es solo legalidad —es el futuro de tu liderazgo

Nada de esto es teoría. Cada caso que se debate en el podcast, cada ejemplo de error y rectificación, tiene alma de empresa. Lo que subrayamos, desde Cordón Seguros Correduría, es que el liderazgo empresarial y la seguridad de tu empresa cambia cuando decides trabajar por ella con coherencia y buenas prácticas.

Convertirse en referente empieza cuando puedes enseñar claramente cómo gestionas los riesgos innovadores, cómo haces las cosas sin temor a que alguien revise tu proceso, cómo conviertes la tecnología en aliada y no en acreedora.

El liderazgo real no nace de mostrar una fachada sin fisuras, sino de saber dónde está tu límite y cómo blindas la empresa sin perder agilidad. No dejes la gestión de la IA al azar, no te quedes esperando a ver si llega el problema, no subestimes los datos que hoy parecen irrelevantes.

Actúa ahora. Reúne a tu equipo, revisa lo que has puesto en marcha, exige transparencia a tus proveedores, pide ayuda si lo necesitas —y nunca firmes nada sin asesoría real. Quien cuida los detalles, protege toda su marca.

Escucha el podcast completo y comparte tu experiencia. Lo que decimos aquí lo decimos porque lo hemos visto, porque lo hemos sentido —y porque sabemos que sí, se puede avanzar sin exponerte.

Preguntas frecuentes sobre el uso de IA generativa, información jurídica y seguridad en empresas

¿Es fiable utilizar IA generativa para crear contenido corporativo sin asesoramiento legal previo?

Utilizar IA generativa es útil y eficiente, pero no siempre fiable jurídicamente. Si el contenido creado infringe derechos de autor, comparte información confidencial o viola normativas, podrías enfrentarte a problemas legales. Antes de publicar, es recomendable que el departamento jurídico o asesoría legal revise los resultados para evitar riesgos.

¿Qué riesgos de seguridad y privacidad hay al integrar AI en el flujo de trabajo de mi empresa?

La AI puede recoger, almacenar y procesar datos confidenciales. Si no se gestionan bien, existen riesgos graves de fuga, mal uso o acceso no autorizado. Audita tus sistemas, consulta asesoramiento legal y asegúrate de que toda IA legal se ajuste a las normativas de protección de datos vigentes en tu ámbito jurídico.

¿Cómo obtener asesoramiento fiable sobre IA generativa para mi empresa si no tengo despacho legal interno?

Puedes recurrir a asesorías jurídicas especializadas en tecnología o a servicios de legaltech orientados al sector legal. También es conveniente formarte mediante seminarios especializados y asegurarte que cualquier asistente legal AI implementado tenga respaldo humano experto, garantizando respuestas jurídicas válidas en tu actividad empresarial.

¿La IA generativa puede usarse para casos de uso fuera del sector legal, como marketing o recursos humanos?

Por supuesto. La IA generativa tiene múltiples casos de uso fuera del ámbito jurídico: desde generación de campañas publicitarias, automatización en atención al cliente, redacción de descripciones de producto, hasta selección de perfiles en recursos humanos. Siempre con vigilancia sobre la base de datos empleada y cumpliendo las normativas de seguridad y privacidad.

¿Qué preguntas frecuentes legales debo aclarar antes de trabajar con información legal sensible y AI generativa?

Antes de introducir información legal sensible en AI, pregunta si el proveedor garantiza privacidad, cómo gestiona la base de datos, si existe control humano sobre los outputs y si hay cláusulas de protección jurídica frente a errores. Solicita respuestas legales claras para no incurrir en responsabilidades inesperadas.

¿Cómo asegurar que la IA aplicada al derecho no exponga mi empresa a demandas de terceros?

Exige que todo asistente legal AI o plataformas de inteligencia artificial jurídica trabajen solo con bases de datos legales actualizadas y que los outputs sean revisados por asesoría especializada. La transparencia contractual y la trazabilidad de los datos manejados mitigan riesgos jurídico-comerciales y aseguran fiabilidad ante eventuales reclamaciones.

¿Puede la IA generativa afectar la reputación corporativa por uso indebido de imágenes o textos?

Sí. Usar imágenes o textos generados por IA sin derechos de uso comprobados puede desencadenar disputas legales o dañar la marca empresarial. Implementa una política de revisión de outputs por parte de despacho jurídico o asesores externos, y exige a tus proveedores legaltech garantías sobre el origen y licenciamiento de todo contenido.

¿Existen herramientas IA jurídica específicas que ayuden a documentar los procesos creativos de IA generativa?

Sí, hay plataformas legaltech y AI jurídica que permiten registrar los prompts, versiones y outputs generados, dejando constancia legal del proceso creativo. Estas herramientas proporcionan respaldo frente a disputas de propiedad intelectual o auditorías de conformidad en casos de uso empresarial fuera del sector legal tradicional.

¿Cómo influye la inteligencia artificial jurídica en el cumplimiento regulatorio de mi empresa?

La IA jurídica facilita la identificación de riesgos legales, el control documental y el cumplimiento de regulaciones sectoriales. Automatiza la revisión de contratos, detecta incoherencias normativas y permite obtener respuestas legales rápidas. Así, se refuerza la seguridad y privacidad empresarial ante cada nueva aplicación de IA generativa.

¿Mi empresa necesita actualizar las políticas internas al implementar IA generativa o AI legal?

Definitivamente sí. Toda implantación de IA o AI legal exige renovar protocolos de seguridad, uso de información legal y protección de datos. Involucra al despacho jurídico o asesoría de referencia, revisa los flujos de trabajo y comunica los cambios a todo el equipo para garantizar una integración segura, conforme al ámbito jurídico y sector legal aplicable.

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Últimas noticias

Comparte esta noticia

Suscríbete a nuestra newsletter