Envíanos un mail

Zaragoza

Madrid

Secretos de los Premios más Influyentes de la Música Aragonesa

Cuando un evento no es solo un evento: Premios de la Música Aragonesa

¿Hasta dónde puede llegar un evento cuando el objetivo no es solo “salir bien”, sino quedarse en la memoria de todos? ¿Qué ocurre cuando la organización se convierte en un arte de resistencia y convicción, no solo de planificación? En este episodio de “Directivos Seguros”, los focos se encienden sobre lo que nunca se cuenta de puertas para adentro en la organización de los Premios de la Música Aragonesa, esa referencia que ya supera dos décadas de historia y que ha redefinido el propio concepto de éxito en los eventos de empresa.

La excusa —si es que hace falta alguna— es conversar con quienes han hecho posible lo que parecía imposible una y otra vez. Sergio Falces, periodista y líder, junto a David Chapín, de estos premios, confiesa sin filtro lo que significa sostener un evento durante 27 ediciones, enfrentándose tanto a la grandeza como al vértigo de la expectación.

Este no es un manual para hacer eventos “correctos”. Es una invitación a descubrir el alma que sostiene lo verdaderamente inolvidable. Abre los ojos, la voz, la memoria. Aquí la magia va por dentro, y lo que se aprende difícilmente se olvida.

La fragilidad del primer paso: de la chispa a la tradición

Cualquiera podría pensar que un evento que llega a su edición número 27 se mueve por inercia y grandes patrocinadores, pero nada más lejos de la realidad que cuenta Sergio Falces en el podcast. La primera edición de los Premios de la Música Aragonesa —todavía en pesetas y con el temblor de “¿quién vendrá?”— era una de esas aventuras adolescentes que parecen condenadas a extinguirse sin dejar rastro. Había pasión, sí. Pero sobre todo había una conciencia atroz de lo efímero, de que cada edición podría ser la última.

¿Qué lo cambió todo? El reconocimiento externo. La mirada de quienes, desde fuera, vieron que aquello era mucho más que una entrega de galardones en un centro cívico. “Tuvimos la suerte de que el equipo de la antigua CAI nos diese el empujón de autoestima que nos faltaba”, confiesa Sergio Falces en el podcast. Nada se sostiene solo con esfuerzo si no se encuentra algún espejo donde reconocerse.

La expansión llegó poco a poco, siempre con la sensación de improvisar sobre el alambre. Del centro cívico al auditorio. Del auditorio al Teatro Principal. De Zaragoza a toda la comunidad. Un pie delante del otro, con el miedo como compañero. Porque lo contrario del fracaso no es el éxito: es atreverse a poner el futuro en juego una y otra vez.

Cuando el Evento Eres Tú: La Personalidad de lo Inolvidable

La mayoría de los que organizan eventos busca una receta, una fórmula mágica. Confunden logística con magia, efectos especiales con emoción. Sergio Falces lo dice alto y claro: lo que marca la diferencia es la autenticidad de quien lo pone en marcha. Ni más ni menos.

Los eventos son un altavoz para las ideas, pero, sobre todo, una forma de construir comunidad alrededor de una causa, una marca, una historia compartida. Que los asistentes salgan del evento sintiendo que les ha ocurrido algo que no volverán a encontrar en Youtube ni en ninguna red social. “Si quieres que tu marca sea cercana y creíble, tienes que estar ahí, poner cara al logo, dejarte ver y escuchar”, subraya Sergio Falces.

¿Puede una empresa construir eso? Sí, pero no desde la distancia ni desde la pose. Implica riesgo y verdad. Implica rodearse de socios y colaboradores que van a compartir algo más que facturas: una visión de mundo, un ventarrón de incertidumbre donde solo se sobreviven los que conocen el valor de la honestidad. El evento —cuando se convierte en referente— se parece más a su audiencia de lo que crees. ¿Estás dispuesto a reconocer ese reflejo?

El arte de elegir aliados: Cuando el equipo lo es todo

Uno de los secretos menos confesados por los grandes organizadores no es solo saber lo que puedes hacer, sino con quién puedes hacerlo. De colaboradores y proveedores se escribe la historia real de un evento, la que ocurre cuando nadie ve los ensayos generales, cuando la presión hace crujir hasta los detalles más absurdos.

Para Sergio Falces, la afinidad es innegociable: “Nos regimos mucho por quién quiere hacer este viaje con nosotros. Buscamos gente que comparta los valores y comprenda el significado del proyecto”. Esa afinidad —más que la eficiencia fría— es la que decide si la confianza se sostiene o todo se va al garete a la primera dificultad.

Y, como recomienda , no se busca la perfección, sino la especialización orientada: “Apuesto por proveedores que tienen cierta garantía y especialización en el entorno donde yo me muevo”. Si hay algo que no se puede improvisar, es la cultura del esfuerzo compartido. Puede que, como empresa, te tiente la opción de elegir simplemente por precio. Pero los que han sobrevivido a eventos de verdad saben que el precio que se paga por la desconfianza siempre acaba siendo el más alto.

La pregunta no es solo qué puedes hacer, sino quién va a estar cuando la cosa se complique. Porque se complicará, y ahí afloran los valores. Si tus socios no creen en tu proyecto, no lo sostendrán cuando de verdad sea necesario.

Patrocinadores con respeto: El delicado equilibrio de la Independencia

En teoría, conseguir patrocinadores es una cosa fría y cuantificable; en la práctica, es un ejercicio de humildad y honestidad brutal. “Para que las marcas no se te coman, habla con honestidad. Si vuestros principios coinciden, adelante. Si no, mejor piénsatelo”, advierte Sergio Falces.

Hay presión, sí. Hay tentaciones. Pero la independencia real solo se construye antes de firmar nada. La presión para premiar a “quien interesa” aparece con más fuerza de la que nadie admite, y la frontera no puede ser más nítida: “A nivel de protocolo institucional, sí hemos sentido presiones, pero nunca hemos dejado que los patrocinadores influyan en a quién se premia”, sostiene.

El secreto de una relación duradera es reconocer ese pacto tácito: vamos juntos porque compartimos algo esencial. Si ese “algo” se pierde, ni el dinero ni los logotipos en el escenario pueden salvar la dignidad del evento. Construye alianzas, pero que la honestidad sea el eje —lo contrario solo sirve para alimentar futuros desencuentros y una pérdida de credibilidad de la que no se vuelve fácilmente.

Riesgo, seguros y lo que nadie ve: Dormir en paz no es opcional

Quizá la parte menos publicitada de cualquier evento sea la que se juega en los despachos y los documentos firmados antes de poner una sola silla. Hablar de seguros puede sonar poco glamuroso, pero cuando te enfrentas a la posibilidad de una cancelación, una crisis reputacional o una lluvia traicionera, todo ese trabajo previo revela su verdadero valor.

Fernando Cordón lo explica con crudeza: la primera póliza que hay que tener es la de responsabilidad civil, pero la que realmente salva a una empresa es el seguro de cancelación. Nadie quiere pensar en las circunstancias adversas —desde la incomparecencia de un artista hasta la típica tormenta de última hora—, pero el futuro del evento se juega precisamente en ese terreno de lo evitable pero impredecible.

Sergio lo expresa con sencillez: “Si no hay seguro, asume todos los gastos. Así de simple”. Y cuando uno piensa en la cantidad de dinero, tiempo, reputación y relaciones personales que dependen de que el evento salga adelante, las excusas desaparecen. No se trata de vivir atemorizado, sino de dormir tranquilo sabiendo que, si el mundo se da la vuelta, no tienes que hipotecar tu futuro para sobrevivir a un error, una desgracia o una simple mala racha.

La seguridad es invisible cuando todo sale bien. Pero cuando ocurre lo impensado, se convierte en el primer —y muchas veces único— salvavidas real.

Crisis, trolls y el precio de la exposición: Lo que hacer (o no hacer) cuando todo arde

La parte pública de los eventos reluce. Lo que brilla. Pero nadie te prepara para los días en que los ataques vienen de donde menos te lo esperas. Una crítica feroz en un blog, el ataque de un troll que busca tu reacción, la tormenta perfecta de incomprensión y ruido.

David no esquiva la pregunta incómoda: ¿qué hacer ante una crisis de reputación, cuando las redes se incendian o la opinión pública parece haber decidido por ti? Sergio Falces responde, no ya como quien da consejo, sino como quien sobrevivió al naufragio: “Con el troll, no des de comer. Es tentador responder, aclarar, defenderse. Pero lo único que logras es echar más leña al fuego y darle el show que buscan”.

Aprender a distinguir la crítica legítima del ruido destructor es un arte que se cultiva con heridas, pero también con lucidez. El evento se sostiene más allá del halago y la moda. Cuando llegan las malas rachas, puedes modular la respuesta: aclarar, si hay base y se trata de un malentendido; o simplemente dejar morir lo que solo busca que ardas junto a tu trabajo.

Hay días en los que no responder es un acto de valentía; otros, dar la cara es inevitable. La madurez de quien organiza reside en saber cuándo cada estrategia es la adecuada.

Fernando Cordón lo corrobora: los seguros pueden cubrir hoy crisis reputacionales, pero ninguna póliza sirve si el equipo pierde la calma ante la exposición. Es cultura, no técnica.

Aprendizajes que no caben en una check list

Tras repasar las anécdotas, los golpes bajos, las arrancadas heroicas y los días en los que todo parece perdido, asoma una conclusión: los grandes eventos sobreviven solo si sus organizadores son capaces de renovarse, de aprender desde el golpe y desde el éxito.

Nada sustituye a la experiencia compartida, a ese cuaderno donde se apuntan ideas, críticas, errores y futuras soluciones. Los equipos que transforman los datos de cada edición en lecciones para la siguiente, crecen. Los que ignoran la autocrítica terminan repitiendo los mismos baches bajo distinto nombre.

¿Qué hace que un evento deje huella? No la escaleta perfecta, ni el presupuesto más elevado, ni siquiera la lista de invitados. El evento inolvidable surge del empeño por ponerse en el centro de la experiencia, escuchar las críticas sin dejarse devorar y asumir los riesgos de la transparencia. Ahí está la grandeza, lo demás es decoración.

Un evento es, ante todo, una comunidad

La inmensa mayoría de los eventos muere por falta de amor propio, por considerar que el aplauso externo es el único baremo válido. El podcast deja claro que la verdadera raíz del éxito reside en crear y alimentar una comunidad real, no un público pasivo. Un evento puede empezar siendo pequeño, pero el día que conecta de verdad con quienes lo viven, abre una senda que solo se agota si dejas de caminar.

El crecimiento es lento, sembrado de dudas y crisis, pero también de recompensas inesperadas. Cuando una empresa se atreve a asumir la organización de algo genuino, apuesta también por un modelo de relación que va mucho más allá del “networking” calculado. Esto sobrevive a la moda, al cambio de logo, al paso del tiempo.

El evento no son solo luces y horarios. Es el pulso mismo de quienes lo hacen y lo viven. Eso, y no otra cosa, justifica atreverse a hacer uno más, uno mejor, uno diferente.

Un aviso a quien se atreve: La importancia de cuidar el alma de lo que haces

Quizá lo más útil de este episodio no esté en las respuestas, sino en las preguntas abiertas. ¿Para qué hacer un evento si no es para dar algo más? ¿Qué es lo que quieres que recuerden cuando todo termine? ¿Tienes el coraje de asumir el riesgo de hacerlo a tu manera, incluso si es más difícil y menos cómodo?

Hay mucha literatura sobre organización de eventos. Mucho consultor que promete el “éxito asegurado”. Pero escuchar lo que se juega realmente en las tripas de un evento con la historia de los Premios de la Música Aragonesa es una lección de humildad práctica, no de fórmulas vacías.

Ni los premios ni la historia asegurarán el futuro, salvo que estés dispuesto a pelear cada edición como la primera. Y en ese viaje, siempre vale la pena proteger lo que se ha construido. No es cuestión de miedo, sino de respeto.

Si tienes una historia que merece ser contada a través de tu evento, protégete bien, ródeate de quienes comparten tu pasión y atrévete a poner tu alma encima de la mesa. Todo lo demás, en realidad, es accesorio.

Y, por supuesto, si sientes que va siendo hora de proteger lo que merece ser protegido, busca a los que ya tienen el callo y la experiencia. El equipo de asesores de Cordón Seguros, con Fernando Cordón al frente, está ahí para ponerse del lado de quienes no se conforman con lo sencillo. Porque si ya te tomas en serio tu evento, ¿por qué apostar por el azar justo en lo que no admite un segundo intento?

Escucha, comprende, actúa. Y deja que, esta vez, tu evento sea el que inspire a los que vengan después.

Detrás del Podcast

En el vórtice de esta conversación están tres perfiles que suman experiencia, visión crítica y coraje para dar la cara:

  • Sergio Falces: Periodista, comunicador, director de Aragón Musical y la cabeza y el corazón detrás de los Premios de la Música Aragonesa. Referente no sólo en la organización de eventos culturales, sino también en transformar la incertidumbre en constancia y credibilidad. Su voz viene de la experiencia de haberlo vivido todo —contra viento y marea— desde dentro.
  • Fernando Cordón: CEO de Cordón Seguros, artífice de esa mirada lúcida sobre los riesgos empresariales que suelen olvidarse cuando todo va bien. Experto en crear seguridad donde parece que solo hay imprevisibilidad, su consejo viene de la sinceridad profesional y el compromiso con la protección real de empresas y comunidades.
  • David Pascual: Conductor de “Directivos Seguros”, su papel es tanto escuchar como preguntar lo que importa. Su guía ayuda a destilar las preguntas más punzantes y a poner sobre la mesa aquello que normalmente se esquiva.

Juntos, muestran que la diferencia en cada edición —y en cada empresa— la hace no solo la estrategia, sino el empeño de quienes apuestan por dejar un legado. Por eso, cada palabra, cada consejo y cada herida compartida son una invitación a mirar más allá de lo superficial.

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Últimas noticias

Comparte esta noticia

Suscríbete a nuestra newsletter