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Así piensa y actúa un ciberdelincuente de 0 a 100

Piensa por un momento: ¿crees que tu empresa, porque es pequeña o “no tan relevante”, está a salvo de los ciberdelincuentes? ¿Relajas la seguridad porque total, “eso solo le pasa a las grandes”?

La verdad es que cada día, miles de pymes y autónomos sufren ataques que podrían evitarse simplemente conociendo cómo piensa y actúa un ciberdelincuente. No hablamos solo de instalar un antivirus o un firewall: el mayor riesgo es dar por hecho que jamás serás un objetivo.

Pero, ¿qué pasaría si te dijéramos que ahora mismo puede haber alguien buscando la puerta de entrada a tus datos, tus cuentas o tus clientes… usando justo lo que tú piensas que nadie querría? Si ya sientes un cosquilleo en el estómago, quédate, porque este post —y el episodio de “Directivos Seguros” en el que se basa— es para ti.

Los expertos tras los micrófonos: presentación de los invitados

Antes de sumergirnos en el mundo de la ciberseguridad vista desde el lado del atacante, permítenos presentarte a los protagonistas de este episodio en orden de intervención:

  • David Pascual,  CEO de CXecutives: Es la voz guía del podcast, encargado de poner sobre la mesa las preguntas que todos los empresarios y responsables de negocio se hacen en materia de ciberseguridad. Su estilo claro y directo acerca los conceptos técnicos a cualquier oyente sin importar el nivel de conocimiento.
  • Fernando Cordón, CEO de Cordón Seguros: Experto en seguros y anfitrión del programa, Fernando no solo entiende el mundo de las pólizas, sino que ha vivido en primera fila cómo empresas de todo tipo se han recuperado (o han sucumbido) tras un ciberataque. Su enfoque está siempre en la protección práctica y en la visión global de los riesgos.
  • Chabi Angulo, especialista en Ciberseguridad, Pentesting Web e Investigador OSINT: El invitado estrella de este episodio. Especialista en ciberseguridad, Xavi trabaja con empresas líderes ayudando a entender que la seguridad va mucho más allá de la “tecnología” o los programas: está en la toma de decisiones desde la raíz. Su lenguaje, cercano y didáctico, nos consigue transmitir cómo piensa y actúa un atacante digital, desde el primer hasta el último paso.

 

Así, con este equipo, nos adentramos en los entresijos del “lado oscuro” de la ciberseguridad, para que tú, lector, puedas dar un paso más allá de la simple prevención.

No es solo tecnología: el error de pensar que eres invisible

Uno de los puntos más repetidos en podcast es el gran error de asumir que solo las grandes corporaciones deben preocuparse de los ciberdelitos. Chabi apunta que los ciberdelincuentes no siempre buscan el gran botín. Muchas veces, el objetivo son los datos, la puerta trasera o esa pequeña empresa que sirve de trampolín para atacar a un gigante. Da igual el tamaño: si tienes información y acceso a otras empresas, puedes ser un objetivo valioso.

Fernando comparte anécdotas reales: empresas de limpieza, fontaneros, mantenedores informáticos… todos han sido atacados porque eran el eslabón débil de una cadena mucho mayor. El desconocimiento y la falta de concienciación son, muchas veces, el factor de mayor riesgo, algo que solo cambia después del primer “golpe”.

El atacante va donde menos te lo esperas

¿Tienes una web en WordPress recién montada para cumplir con el “kit digital”? ¿Almacenas los contratos de tus clientes en una tablet, portátil o móvil, y conectas ese dispositivo a cualquier red WiFi? Cada paso y cada “facilidad” que la tecnología te da para tu negocio es, a su vez, una posible puerta de entrada para los atacantes. ¿Qué haces tú para protegerla?

La anatomía de un ataque: pensando como un ciberdelincuente

Lo que hace a este episodio tan valioso es cómo Chabi nos explica, paso por paso, cómo piensa y ejecuta un ataque un ciberdelincuente. Vamos a desgranarlo de 0 a 100.

Fase 1: Reconocimiento – la información está en todas partes

El primer paso de cualquier ataque es la fase de reconocimiento. Aquí no estamos hablando todavía de romper sistemas o burlar contraseñas, sino de recopilar toda la información posible sobre tu empresa y tu entorno:

  • Tus páginas web: Qué tecnologías usas, si están actualizadas, si tienes subdominios desprotegidos…
  • Redes sociales: Tanto de la empresa como de empleados. Una foto inocente en LinkedIn mostrando las oficinas o los sistemas informáticos ya da más pistas de las que imaginas.
  • Colaboradores y proveedores: Eslabón olvidado, pero a menudo la llave para dar el salto a empresas de mayor tamaño.
  • Información pública y basura: Desde papeles en la basura hasta buscar documentos en público usando búsquedas avanzadas en Google (OSINT).
  • Correo electrónico y teléfonos: Muchas veces expuestos en la web sin ninguna protección.

 

Como bien ilustra Chabi, para la fase de reconocimiento se usan técnicas de OSINT (búsqueda de información en fuentes abiertas), búsquedas avanzadas en Google, e incluso la simple observación del entorno físico. Todo suma a la hora de preparar un ataque personalizado.

Fase 2: Identificación y escaneo de vulnerabilidades

El siguiente paso es saber exactamente por dónde atacar. Llevar a cabo un fingerprint, es decir, identificar las tecnologías y versiones que tienes en tus sistemas, es clave para saber si hay una vulnerabilidad conocida. Aquí entran en juego herramientas como Nmap o Masscan, que analizan servicios expuestos y versiones para identificar posibles “puertas” abiertas.

¿Un WordPress desactualizado? ¿Un servidor con una versión antigua de software? ¿Almacenas documentos en Google Drive con enlaces abiertos? Todo esto es “oro” para un atacante.

Fase 3: El ataque inicial y la escalada de privilegios

Una vez detectado el punto débil, el atacante ejecuta el ataque. Puede ser algo tan simple como enviarte un email de phishing, atacar tu web, aprovechar una WiFi pública, o introducirse a través de un dispositivo personal de un empleado. Pero aquí no acaba el proceso: si el primer acceso es limitado, el objetivo del ciberdelincuente será escalar privilegios, es decir, conseguir más permisos y acceder a áreas críticas (como la administración de tus sistemas internos).

¿Te imaginas perder el control de tu web, tu ERP, o tener cifrados los datos de todos tus clientes? Lo realmente preocupante es que, si un atacante logra acceso de administrador (root), se convierte en el dueño y señor de tu empresa… sin que te des cuenta, al menos durante un tiempo.

El segundo gran peligro: los movimientos laterales y la persistencia

Uno de los puntos más alarmantes y menos comprendidos por empresas es el de la persistencia. Chabi lo explica a la perfección: puede que un ciberdelincuente ya esté “dentro” desde hace semanas o meses, sin que tú lo sepas, moviéndose por tu red interna y extrayendo información poco a poco. Incluso puede dejar “puertas traseras” para volver cuando quiera, o borrar sus huellas antes de que te des cuenta.

El peligro aquí no es solo el robo de información, sino la manipulación, el chantaje y la destrucción silenciosa de tus activos digitales. La sensación de control y normalidad puede ser solo eso: una sensación.

La debilidad principal: el factor humano

En toda esta cadena, el mayor riesgo no suele estar en el software, sino en las personas. Desde empleados que abren correos sospechosos, usan contraseñas débiles, se conectan a WiFis abiertas o no actualizan sus dispositivos, al directivo que piensa que “esto no va conmigo”.

Es aquí donde Fernando recalca la importancia del seguro de ciberseguridad, pero no como un salvavidas para después, sino como un recurso complementario: las mejores aseguradoras hoy te ayudan desde el primer momento del ataque, poniendo a tu disposición equipos expertos que minimizarán el impacto y te asesorarán en la respuesta y recuperación.

La importancia de mirar la seguridad de raíz (y un consejo final)

No importa el tamaño de tu negocio o lo “poco” que creas tener que proteger: todo lo que hagas en digital puede ser vulnerable si no lo piensas desde la raíz. Entender la mentalidad y los pasos de un ciberdelincuente es imprescindible para anticiparte, protegerte y evitar sorpresas que pueden salirte muy caras.

Te invitamos a escuchar este episodio de “Directivos Seguros”, donde puedes aprender, de forma sencilla y directa, cómo protegerte desde hoy mismo. Y si quieres seguir creciendo en este y otros temas fundamentales para la continuidad y el éxito de tu empresa, suscríbete también a nuestro canal de podcast. Porque la mejor defensa empieza con una buena información… y con el próximo clic.

¿A qué esperas? ¡Haz que la ciberseguridad sea parte activa de tu negocio hoy mismo! Escucha, comparte y mantente siempre un paso por delante.

¿Te gustaría saber si tu empresa es vulnerable?

¡Desde Cordón Seguros te ofrecemos un estudio de vulnerabilidades totalmente gratuito y confidencial para los oyentes del podcast! Solo tienes que escribirnos a través de nuestra página de contacto.

Comprendiendo la Ciberseguridad: Preguntas frecuentes

¿Cómo piensan y actúan los ciberdelincuentes para obtener nuestros datos personales?

Imagina que estás frente a alguien que ha estudiado tus movimientos durante semanas: los ciberdelincuentes pueden ser así de metódicos. Observan tus patrones en redes sociales, analizan tus interacciones y buscan cualquier grieta para manipular tus emociones. Crean sitios web fraudulentos idénticos a los que frecuentas, lanzan campañas de phishing sofisticadas que parecen comunicaciones legítimas de tu banco o servicios favoritos, y todo con un solo objetivo: engañar a las personas para que revelen sus datos más valiosos. Su habilidad para manipular a sus víctimas es realmente asombrosa; utilizan desde la urgencia («¡actúa ahora o perderás tu cuenta!») hasta la curiosidad o el miedo. Lo más sorprendente es que obtener información sobre ti puede ser tan simple como ofrecerte algo gratuito o demasiado bueno para ser real, porque saben que todos tenemos puntos débiles emocionales que pueden aprovechar.

¿Qué técnicas de ingeniería social utilizan los ciberdelincuentes para engañarnos?

Cuando te llega ese mensaje que te hace saltar el corazón, no es casualidad: los ciberdelincuentes están jugando una partida de ajedrez emocional contigo. Mediante técnicas de ingeniería social refinadas durante años, estos expertos manipuladores crean escenarios donde la suplantación de identidad de una persona o empresa de confianza se convierte en su arma más poderosa. Te presionan sutilmente para que realices una acción inmediata: abrir un archivo, hacer clic en un enlace o compartir información valiosa, minimizando cualquier señal de riesgos de seguridad. Lo hacen a través de todos los canales posibles: llamadas telefónicas que parecen de tu banco, correos electrónicos que imitan a tu jefe, mensajes de texto que simulan ser de servicios oficiales, e incluso mediante aplicaciones de mensajería donde se hacen pasar por amigos o familiares en apuros. Lo verdaderamente aterrador es lo bien que conocen la naturaleza humana: saben que la urgencia nubla nuestro juicio y que la confianza es nuestro talón de Aquiles.

¿Cuáles son los ciberdelitos más comunes y cómo identificarlos?

Navegar por el mundo digital hoy es como caminar por una ciudad desconocida: debes estar alerta a cada paso. Existen distintos tipos de amenazas acechando en cada esquina virtual, desde el ransomware que secuestra tus archivos exigiendo un rescate, hasta las estafas románticas que juegan con tus emociones para vaciar tu cuenta bancaria. El ciberacoso que persigue implacablemente a sus víctimas, el malware que se infiltra silenciosamente para espiar cada tecla que pulsas, o el phishing que pesca tu información confidencial con anzuelos cada vez más sofisticados, son peligros cotidianos en nuestra vida digital. Para identificarlos, presta atención a esas pequeñas señales: correos con errores gramaticales pero urgentes, ofertas demasiado tentadoras, solicitudes inesperadas de datos, URLs ligeramente modificadas o comunicaciones que generan presión o miedo. Lo fascinante y aterrador es cómo estos delitos pueden llevarse a cabo sin que el criminal y la víctima jamás se encuentren físicamente, creando una falsa sensación de distancia que hace que bajemos la guardia cuando más alerta deberíamos estar.

¿Qué herramientas y recursos utilizan los ciberdelincuentes para llevar a cabo sus ataques?

Piensa en ellos como artesanos oscuros con un taller repleto de instrumentos especializados, constantemente perfeccionados. El arsenal utilizados por los ciberdelincuentes va desde sofisticados programas de software malicioso que pueden infiltrarse en sistemas enteros sin dejar rastro, hasta aplicaciones maliciosas disfrazadas de juegos inocentes que instala tu propio hijo. Lo que muchos no saben es que existe todo un mercado negro donde se venden «kit de concienciación» que son realmente paquetes para hackear, completos con manuales de instrucciones para actividades delictivas en internet. Estos criminales digitales hacen uso de herramientas de encriptación para ocultar sus huellas, programas de fuerza bruta para descifrar contraseñas, y sofisticados analizadores de tráfico que capturan tus datos al vuelo. La verdadera genialidad maliciosa de estos ciberataques radica en que combinan tecnología avanzada con un profundo conocimiento de la psicología humana, creando un cocktail perfecto donde la tecnología explota nuestras vulnerabilidades emocionales, convirtiendo nuestros propios dispositivos en ventanas abiertas a nuestra vida privada.

¿Cómo protegerse eficazmente contra los ataques de ciberdelincuentes?

El mundo digital puede parecer una jungla llena de peligros, pero tú puedes convertirte en tu mejor guardián con algunas medidas de seguridad fundamentales que harán toda la diferencia. Comienza por implementar la autenticación de dos factores en todas tus cuentas importantes, algo tan simple que toma 30 segundos configurar pero que puede ahorrarte meses de pesadilla. Refuerza tus medidas de protección creando contraseñas robustas y únicas para cada servicio, combinando mayúsculas y minúsculas, números y símbolos que no resulten fáciles de adivinar (¡por favor, abandona «123456» o tu fecha de nacimiento!). Mantén actualizado todo tu software, pues cada actualización es como una vacuna contra las nuevas amenazas. Cuando navegues en redes públicas, utiliza una VPN para crear un túnel protegido que mantenga tus datos a salvo de miradas indiscretas. Lo más importante es desarrollar un sexto sentido para detectar lo sospechoso: ese correo urgente, esa oferta increíble, ese mensaje que te presiona… desconfía primero, verifica después, y recuerda que tu intuición suele tener razón cuando algo no parece correcto en el mundo digital.

¿Cuál es el perfil típico de un hacker y qué motivaciones tienen?

Contrario a lo que Hollywood nos muestra, un hacker es una persona tan diversa como cualquiera de nosotros; no todos visten de negro tecleando frenéticamente en sótanos oscuros. Algunos son verdaderos expertos en detectar fallos de seguridad con años de formación técnica, mientras otros son autodidactas motivados por la curiosidad o el desafío intelectual. Sus motivaciones van desde el simple beneficio económico (los más peligrosos y organizados) hasta razones ideológicas o políticas, pasando por aquellos que simplemente disfrutan el reto de acceder a información privada protegida. La criminología moderna estudia estos perfiles con fascinación, descubriendo que muchos hackers comienzan explorando sistemas por simple diversión y luego evolucionan hacia especializaciones concretas. Lo verdaderamente sorprendente es que pueden adaptarse a cualquier tipo de dispositivo o entorno, demostrando una comprensión excepcional sobre seguridad informática y comportamiento humano. Como me confesó una vez un hacker ético: «La mayoría no busca hacerte daño personalmente; simplemente has tenido la mala fortuna de que tus datos estén en el sistema que les interesa o que resultes el eslabón más débil en la cadena de seguridad que intentan romper».

¿Qué debo hacer si he sido víctima de un ciberdelito?

Respira profundo primero, porque has dado el paso más importante: reconocer lo sucedido. Contacta inmediatamente con el INCIBE (Instituto Nacional de Ciberseguridad) que cuenta con expertos dedicados a la lucha contra la ciberdelincuencia que podrán guiarte con precisión. Si te han estafado económicamente, comunícate con tu banco para bloquear posibles transferencias, especialmente si involucra criptomonedas, pues cada minuto cuenta. Cambia todas tus contraseñas comenzando por las más sensibles, pero hazlo desde un dispositivo diferente al que pueda estar comprometido. Documenta todo: capturas de pantalla, correos, mensajes e incluso tu número de teléfono si ha sido utilizado para la estafa. Lleva tu dispositivo informático a un especialista que pueda eliminar cualquier malware persistente y verificar la integridad de tus bases de datos y archivos. Finalmente, presenta una denuncia formal ante la policía, pues aunque a veces pensamos que han conseguido nuestros datos de manera ilegal imposible de rastrear, tu caso podría ser la pieza que complete un rompecabezas mayor en una investigación en curso. Recuerda que ser víctima no es tu culpa y que miles de personas, incluso expertos en tecnología, han pasado por situaciones similares.

¿Cómo evolucionará la ciberdelincuencia en los próximos años?

El horizonte que se dibuja es tan fascinante como inquietante: estamos presenciando el nacimiento de un cibercrimen cada vez más sofisticado y personalizado. Desde la pandemia, hemos experimentado una aceleración brutal en el uso de la tecnología que ha abierto nuevas ventanas de vulnerabilidad. El futuro exigirá invertir mucho más en formación y concienciación, no solo para especialistas sino para todos nosotros, los usuarios cotidianos. Los ataques serán hiperpersonalizados gracias a la gran cantidad de información que compartimos online, permitiendo a los delincuentes crear perfiles psicológicos precisos para manipularnos. La cantidad de información expuesta aumentará exponencialmente con la expansión del Internet de las Cosas, mientras que las políticas BYOD (Bring Your Own Device) en empresas difuminarán aún más las fronteras entre lo personal y lo profesional. Las amenazas cibernéticas pronto incorporarán inteligencia artificial para evadir defensas y adaptarse en tiempo real, creando escenarios donde las estafas serán prácticamente indistinguibles de las comunicaciones legítimas. El verdadero desafío no será tecnológico sino humano: ¿seremos capaces de evolucionar nuestra intuición y sentido crítico a la misma velocidad que las amenazas cibernéticas?

¿Cómo podemos desarrollar una mentalidad de seguridad proactiva?

En este mundo hiperconectado, cada ciberdelincuente puede estar observando tus movimientos online esperando el momento perfecto para atacar, por eso necesitas transformar tu forma de pensar. Comienza por cuestionar todo mensaje o solicitud que recibas a través de cualquier plataforma de mensajería, preguntándote: «¿realmente esperaba esta comunicación?». Adopta una actitud naturalmente escéptica hacia cualquier contenido malicioso o sospechoso, especialmente si proviene de fuentes desconocidas o solicita información de manera urgente o amenazante. Los ciberdelincuentes utilizan nuestros momentos de distracción o estrés para atacar, así que mantén la calma y verifica siempre por canales alternativos cuando algo importante esté en juego. El comportamiento de los cibercriminales evoluciona constantemente, pero sus objetivos siguen siendo los mismos: obtener acceso a tu mundo digital para beneficio delictivo. La clave está en equilibrar la comodidad con la precaución: usa servicios digitales que te faciliten la vida pero pregúntate regularmente «¿qué pasaría si esta información cayera en manos equivocadas?». Recuerda que la mejor defensa no es técnica sino mental: cultivar esa voz interior que te hace dudar en el momento preciso puede ser tu salvavidas digital en este océano de amenazas constantes.

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